Había adquirido la costumbre de vender su corazón cada fin de semana


Dicen que no tuvo una vida fácil.

Dicen que la ambición la vestía de gala cada noche. Dicen que andaba segura entre tacones, 9 milímetros que le hacían rozar cada día un poquito más la locura con los dedos y apartar los cristales de espejos rotos con una simple mirada de desprecio.

Siempre se la veía acompañada, algunos dicen que era por protección, otros por vicio, otros simplemente no podían dejarla ir.

Dicen que nunca nadie la oyó quejarse, dicen que nunca nadie la oyó incitar… su nombre corría de boca en boca, pero nadie se atrevía a nombrarla en público.

Dicen que ella simplemente aparecía… daba igual de donde viniera, daba igual que fuera devorada en callejones de infieles o que soñara envuelta entre alfombras rojas.

Dicen que nadie quería pasear con ella de la mano, nadie quería quererla, dicen que nadie quería que la vieran con ella, pero se acostaban cada noche embriagados por el olor de su anestesia.

Dicen que no parecía feliz, dicen que nunca la vieron llorar, los que más la conocían decían que siempre andaba con los ojos cerrados y sus besos coqueteaban con la ruina.

La llamaban Anestesista de las noches de Cristal

Dicen, dicen que…

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I know that spitting is a bad habit, but i can't help the taste...

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Que yo soy de leer cosas raras, y de escribir cosas aun peores...


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