En fin, Serafín...

Es extraño pero he pasado mi vida a base de tríos, no de los tríos que reportan dinero en grandes pantallas de cine, si no en esos tríos que reportan dinero en pequeños platós de tv.
Me refiero a esos, a los amorosos, o debería decir a los “amorosos”?

Porque yo siempre me he rodeado de hombres, fíjate que me entiendo mejor con ellos que con las mujeres. Lo malo, sí malo, es que por magia de las hormonas (que no del arte) siempre, y digo siempre por no decir casi siempre, la cosa se enreda y las hormonas pasan a inventar y a confundir amistades.

Ese proliberalismo que mueve a las nuevas masas modernas nos hace creer que puede existir una relación sana entre lo que la naturaleza llama, bien llamado, instinto. Ese proliberalismo, señores, engaña, ese proliberalismo lo que esconde es el simple placer del beneficio personal. Siempre buscamos algo, siempre hay algo que nos mueve.

Y el amor, de la amistad, surge. ¿Cuántos “amigos sinceros” hemos tenido? Haced la cuenta. ¿Cuántos de ellos prometieron su amistad tras un cordial rechazo? ¿Cuántos juraron y perjuraron que seguirían “ahí”. Lo que olvidaron añadir es que lo harían hasta que apareciera… “la otra”. Y ahí surge el trío… en el que tú... sobras.

Pero a eso, ya estamos acostumbradas, no? Lo peor viene ahora, qué pasa cuando esas dos personas que comparten amistad son verdaderamente amigas, y digo amigas porque son ellas.

Queremos lo mejor para nosotras y para “las nuestras”, pero ¿cuándo saber que lo mejor ya les ha llegado? El tío/tía con la que está… ¿será lo mejor para ella/s?

¿Por qué molesta tanto que se alejen (aunque muchas veces no sea así) para que se asomen a otra relación? ¿Por qué nos molestan los nuevos novios de nuestras viejas amigas?
O… ¿por qué me cuesta a mí?¿ Será porque equiparo a mis amigas con mis “amigos sinceros” o será que mis “amigos sinceros” me han convertido en una vorágine de celos con respecto a mis amigas?¿ Será por esa figura-paterna-ausente en la que se escudan los psicólogos para excusar los males del mundo?

¿Por qué cuesta tanto entender que el amor es ciego?

¿Por qué me cuesta entender tanto que no hay peor ciego que el que no quiere ver?

3 comentarios:

Vitore 17 de febrero de 2010, 10:40  

Yo creo que si tú (o cualquier mujer) tienes una amiga del alma y esa amiga se echa un novio, sientes una sensación como de abandono, sobre todo si la amistad con esa persona implicaba un montón de actividades, de chistes particulares, de guiños propios o de simple placer de compartir cosas con esa persona.

Normalmente, lo que suele pasar es que si eres amiga de verdad y quieres mucho a esa persona, ves con alegría su noviazgo, aunque suponga ese "abandono" un poquito triste.

También puedo decir que fui "cordialmente rechazado" por una persona que es una de mis mejores amigas. Aquí lo doloroso fue que a mí me gustaba ella, que ella decía que yo era maravilloso, pero que se había enamorado de un tipo con el que no pegaba (no pega) ni con cola, pero que no podía enamorarse de mí...

Somos complicaditos los humanos. Más que los cachalotes, creo yo.

Rosa Hernández Fraile 19 de marzo de 2010, 2:22  

es difícil, pero hay que entender el amor de manera diferente a las hormonas, el error está en prometer lo que no se puede cumplir o en comparar una cosa con la otra..

Rosa Hernández Fraile 19 de marzo de 2010, 2:25  

referente a lo de las amigas, a lo mejor es que no te fías del chaval con el están o qué? es normal que si no te gusta él no quieras que esté con alguien a quién aprecias

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